jueves, 4 de marzo de 2010

Nunca Más


Autpr: Carlos Frabetti
Editorial: SM
Claudia tiene todas las noche un sueño en el que repite en voz alta "nunca mas".
Un día al despertarse vio a un hombre en la puerta de su habitación, era alto muy guapo, y de unos treinta años, que le preguntó por su tía Clauda. Ella le dijo que no era su tía Claudia, sonrió y dijo que no, que se llamaba Claudia pero que no era su tía. El le respondió que seguramente la enfermera se había confundió al darle el numero de habitación y le preguntó por qué estaba ella en el hospital. Ella le respondió que ha tenido un accidente de trafico y se había roto la cadera. Estuvieron charlando un rato.
Al día siguiente su madre le regaló un portátil para que su estancia en el hospital fuera más llevadera. Cuando fue a mirar su correo tenía un mensaje que ponía "Nunca más" firmada por un tal Poe. Ella se quedó un poco asombrada, porque era la frase que la otra tarde se le repetía una y otra vez. En ese instante llamaron a la puerta y era Alberto otra vez. Ella le preguntó que si había encontrado a su tía y le respondió que sí; estuvieron hablando un rato y le enseñó el correo que le había llegado. El le respondió que esa frase era de un poema y que su autor era Poe, que probablemente sería un juego y que ahora tenia que responderle con otra frase de un poema del mismo autor. Ella le dijo que de poesías no sabía mucho. Alberto, que era profesor de lengua, le dejó unos pocos de libro de poesía. Todas las tardes hablaban y juntos respondían al correo y cada tarde se hacían más amigos. Hasta que un día él empezó a sentir cosas por ella y ella por él. Sin embargo ella empezó a dudar de que él fuera el que le enviaba los correos, se lo preguntó y le dijo que sólo él era el que sabía de ese juego y que le ponía cosas que nadie sabía, como la primera frase que le enviaron que era lo que soñaba ella la primera tarde que entró en su habitación. Le respondió que él no era, que no sabía lo que ella soñó, pero que iba a descubrir quién era.
Al cabo de unos días, Alberto llegó diciendo que ya suponía quién podría haber sido: el chico que estaba en la habitación antes con ella, porque era el único que podía habaerlo escuchar cuando se lo contaba a su tía Claudia y el único que podía haber escuchado los sueños que tenía porque ella estaba antes en esa habitación. Ella dijo que el niño no podía ser porque estaba tetrapléjico, no se podía mover y estaba empeorando. El le respondió que eso pensaba él pero que ayer lo vio menearse y le preguntó a la enfermera y le contó que estaba mejorando. La llamaron y empezaron a hacer preguntas y ella se lo contó todo: que hacía unos meses que estaba mejorando y que un científico le había creado un mundo virtual y desde ahí podía mandar mensajes y contactar con las personas. Claudia se quedó sorprendida, desde aquel día Alberto ya no fue más a visitarla pensó que era mejor para los dos porque era demasiado viejo para una chica de esa edad. Cuando a Claudia le dieron el alta, fue a ver al chico que se hacía llamar Poe y pudo entrar en su mundo virtual y ver como era su mundo.

A mi me ha parecido un libro divertido y fácil de leer porque te deja intrigada y tienes más ganas de saber qué va a pasar, y porque los libros que tienen los capítulos cortos se me hacen más fáciles de leer.

Marina López Godoy

EL MISTERIO DEL CAPIROTE ASESINO.


Autor: Homero Polar
Editorail: Everest
Trata sobre un periodista que trabaja en el periódico y el jefe le da unas vacaciones y se marcha a Toledo. En Toledo hay un caso sin resolver que es la muerte de un hermano mayor de la cofradía de Toledo. El asesinato fue en la catedral donde comienza su investigación con la ayuda de don Tirso, que también era unos de los sospechosos. Don Tirso le presenta a algunos hermanos con capirotes de la cofradía que habían estado el día del crimen. Uno de ellos huyó y a partir de ese dia le intentó matar 2 veces un hombre grande, con sombrero y con unas uñas de metal.

De vez en cuando la llamaba la amiga llamada Violeta que a el le gustaba. El iba siempre acompañado de su amiga Pixi que es una ardilla. Cuando conoció a los sospechosos empezó a espiarles y saber más de ellos: uno era carnicero, otro confitero y otro atleta, de el que se fugó no supo nada. Más adelante le pide un poco de ayuda a sus amigos. Violeta y Luis Fernando, que le pide algo de información. Al final, resuelven el caso él y sus amigos, pero no os voy a decir quién es el culpable porque os llevaréis una sorpresa.


Opinión personal: Me ha gustado el libro, porque trata de la Semana Santa y es de intriga.

Rafael Navarro Iribarnegaray

lunes, 1 de marzo de 2010

EN LA BUENA ONDA (Encuentro literario de madres e hijos en la radio escolar)

En la reunión de enero del Club de Lectura de Madres- Escuela de Padres, que estamos llevando a cabo durante este curso, le propusimos a las participantes que hiciéramos alguna actividad durante la Semana Cultural, que nuestro centro celebra todos los años durante la última semana de febrero. De entre las diversas propuestas nos decidimos por un encuentro literario madres- hijos en la radio escolar.
La actividad consistiría en un programa de radio de media hora de duración en el que las madres y sus hijos debían escoger un texto que leerían conjuntamente en la radio. Podía ser un cuento, un fragmento de un libro, un poema, una carta personal, etc. La única condición es que fuera un texto que quisieran leer para o con ellos.
A mediados de febrero, cuando ya estaba en marcha la selección de los materiales, nos reunimos con los hijos e hijas y acordamos que la música la elegirían ellos.
Dos días antes de la emisión cerramos el horario de los programas atendiendo a las necesidades de cada una de las familias.




Primer grupo de participantes en el programa.


El día 24 a las 16 horas comenzamos a emitir. El primer programa lo realizaron María Reinoso, su madre y su padre, un viaje por los sueños e ideales de la humanidad: la libertad, la justicia, la solidaridad..., muy bien amenizado y con una realización y efectos especiales propios de un programa de cualquier emisora profesional.
A continuación, Lidia Espinar, su madre y su hermana Carmen María -antigua alumna del centro- nos habían preparado un programa que se dividía en dos partes: en la primera, Lidia les leía e interpretaba fragmentos de cada uno de los libros de la saga de Crepúsculo; en la segunda, su madre y su hermana homenajeaban a Miguel Hernández leyendo algunos de sus más conocidos poemas.
A las cinco, Laura y su madre Rosa leyeron conjuntamente un cuento que les gustaba a las dos: El regalo más grande del mundo o cuento de María José. Después de la lectura de tan hermoso cuento sobre el amor de padre, la originalísima Laura le regaló a su madre una canción de su cantante favorito (de Laura, no de su madre): Madrecita María del Carmen, de Manolo Escobar.
Después Celia y su madre leyeron un capítulo de La isla bajo el mar. María José nos descubrió sus grandes dotes como lectora.
A las seis era el turno de María y su madre. María le leyó un cuento que compartían cuando era pequeña: Un puñado de besos; Paqui le leyó un cuento de Jorge Bucay, El buscador. Dos textos cargados de bellos sentimientos.
Antes de la pausa para el café, llegaban Ángel David y su madre. Ángel había decidido que él buscaría la música y la "pincharía" y dejaba para su madre la lectura. Juani leyó en primer lugar, con su habitual naturalidad y sinceridad, una entrañable carta que le había escrito a su hijo para este encuentro y la parábola de El hijo pródigo. Ángel David le dedicó tres canciones, especialmente la segunda, que hablaba del amor de madre.

Después de la pausa para el café, llegó uno de los momentos más intensos de la tarde: María Isabel le había preparado una sorpresa a su madre. Después de que entre las dos leyeran el cuento Dos palabras de Isabel Allende y, cuando su madre creía que María Isabel iba a despedirse, ésta le leyó una íntima y emotiva carta de agradecimiento por todo lo que le había enseñado y apoyado en estos años.
A las siete fue el turno de Alejandro y su padre, que habían elegido entre los dos una leyenda de Bécquer. Miguel hizo una lectura muy literario-radiofónica.
Para terminar la tarde, Eva y su madre Merchi leyeron, con naturalidad la primera y con mucha dulzura la segunda, cuentos de la tradición oriental cuyas moralejas explicaron.




Eva y Merchi en un momento de la lectura.



En la mañana del jueves hicimos un hueco en la programación de los alumnos para que Mercedes y su madre leyeran El conde Drácula de Woody Allen, puesto que no habían podido asistir el día antes. Como ya no teníamos la experta colaboración de Antonio Reinoso, padre de María, que había estado encargándose de la parte técnica durante toda la tarde, en la radio no se pudo apreciar la maestría con la que madre e hija leyeron el texto del genial actor y director de cine.

Mercedes y su madre Mercedes durante la lectura de El conde Drácula de Woody Allen




Para terminar, quisiera daros las gracias a los/las participantes por esta tarde de radio, que fue una magistral clase de literatura y sentimientos.