lunes, 17 de mayo de 2010

El gran juego


Autor: Carlo Frabetti
Editorial: Alfaguara
Leo un chico al que le encantan las matemáticas. De repente, un día, jugando con el ordenador tecleó dos veces la misma palabra y eso en términos informáticos se deduce que se puede mal interpretar e incluso a llevarte a páginas o lugares desconocidos que nunca has visto antes.
Una tarde, el chico estaba en su casa con su ordenador y tecleó dos palabras iguales lo que le llevó a un juego de rol en el cual él era contrincante de un ser misterioso llamado Hal. Este ser le pone varios enigmas y Leo tenía que resolverlos y una vez resueltos era él quien se los ponía a su contrincatne. Hal enseguida respondía a sus enigmas y éste no lo entendía. Los enigmas de Hal eran bastante complicados y Leo necesitaba la ayuda de sus profesores, a los cuáles no les hacía mucho caso.
Con ayuda de estos, Leo avanzaba cada vez más con lo que los enigmas siguientes eran más difíciles.
Con el paso del tiempo, Leo tuvo que resolver un enigma muy fácil pero difícil en realidad. Con lo que le pidió ayuda a su profesora de matemáticas Norma(La bruja) a la cual solo la atendía desde aquel misterioso juego. La profesora no estaba muy segura de la respuesta con lo que le condujo hacia un viejo compañero muy inteligente y medio loco, se llamaba Efe. Norma le concertó una cita con él en su casa y Leo aceptó. Cuando este llegó, se lo encontró vestido de negro sobre un tejado jugando con cuervos.
Más tarde, entraron en casa de Efe y empezaron a hablar del enigma puesto por Hal. Lo consultaron largo y tendido, los dos llegaron a la solución y Leo regresó a casa en busca del ordenador para responderle a Hal. En seguida Leo le puso un nuevo enigma y, como de costumbre, el misterioso individuo respondió al instante. El enigma siguiente era aún más difícil y Efe le aconsejó que fuera a ver a Ludo, un antiguo amigo de la facultad.
Bueno todo esto pasa en varios días seguidos, y, de repente, un buen día, Leo recibe una llamada de un tal Hal y él se sorprende. Va a contárselo a Efe y este no le encuentra respuesta, así que deciden contárselo a Ludo para saber si sabía algo. Pero no sabía nada. A la mañana siguiente, Leo se encuentra con un monje que le da una caja. Esa caja contenía un microchip. Entre todos llegaron a la conclusión de que era Hal. Ludo lo desmontó. A las pocas horas, a Leo le llega una llamada de otro monje, quería quedar para hablar con él en el parque. Cuando llegó al parque, le pidió el microchip y al dárselo se percató de que era falso. Mientras se daba cuenta y no, Leo había huido y de repente aparecieron unos pocos monjes más, que enseguida lo encerraron en un círculo. Leo se quedó perplejo ante la situación y le pidieron el chip. Este sin pensarlo dos veces lo lanzó al estanque del parque. Los monjes le contaron la verdad.
Era Hal, un sistema infórmatico que contenía bastante información, incluso podía llegar a estar vivo durante 100 años más bajo agua.
El chico volvió a su antigua vida.

María Trigueros, 4º de ESO

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